martes, enero 13, 2009

El sol de oro de Mandinga, Veracruz


Mandinga se localiza al sur de la ciudad y puerto de Veracruz, entre Boca del Río y Antón Lizardo. La escena nos muestra en el primer plano el caserío de Mandinga y al fondo la laguna del mismo nombre. Es un lugar turístico donde se puede comer la comida típica veracruzana en base a mariscos y pescados, sin que falten las bebidas preparadas o las cervezas. El paseo en lancha es también una actividad que satisface a los visitantes, así se puede cruzar de la laguna chica a la laguna grande. Fotografía de Joel Cortés Tress

lunes, diciembre 22, 2008

Un calendario de Jesús Helguera


Jesús Enrique Helguera nació en Chihuahua el 28 de mayo de 1910. Hijo de español y mexicana fue un genio del oficio pictórico; de su vida se conoce poco, pues siendo aún muy pequeño su familia se trasladó a la capital del país, dos años después a Córdoba, Veracruz, para emigrar a España cuando él apenas contaba con cinco años de edad.

Su infancia y juventud, al decir de don Álvaro Mondragón quien por muchos años fue su fiel compañero, las pasó en la población española Ciudad Real primero, donde cursó sus estudios elementales y en Madrid donde a los 12 años ingresó a la Escuela de Artes y Oficios, para de allí pasar a la famosa Academia de San Fernando y completar su formación.

sábado, diciembre 06, 2008

Un mensaje de Thomas Watkin

Fotografía de Hermilo Gómez

El pasado miércoles 3 de diciembre recibimos un amable mensaje de Thomas Watkin, profesor de cátedra del ITESM Campus Guadalajara, por medio del cual nos solicita información sobre los edificios que representan la arquitectura moderna de los años cincuenta y sesenta en la ciudad y puerto de Veracruz. Desafortunadamente no contamos con esas imágenes, ni con los datos precisos sobre la materia.

lunes, diciembre 01, 2008

El inolvidable orgullo del viejo Puerto México (hoy Coatzacoalcos)


Estas tres escenas del viejo Puerto México nos muestran con qué fe y optimismo se dejaba atrás la herencia porfiriana y se comenzaba con nuevos bríos la segunda etapa de la industrialización nacional, que a fines de los años treinta tomaría mayor impulso con la expropiación petrolera llevada a cabo por el Presidente de México, Lázaro Cárdenas. Pero cuando se captaron estas escenas todavía era la época en que los compromisos del Porfiriato con los capitales extranjeros, en particular ingleses y estadounidenses, gravitaban, tanto o más que ahora lo hacen los capitales internacionales, sobre el gobierno federal restándole maniobrabilidad e independencia.

domingo, noviembre 23, 2008

Un cuento de Rubén Salazar Mallén



Rubén Salazar Mallén (1905-1986)
Nació en Coatzacoalcos, Veracruz, el 9 de julio de 1905; murió en la Ciudad de México el 20 de junio de 1986. Narrador y ensayista. Estudió derecho en la UNAM. Fue periodista; catedrático en la Escuela Nacional Preparatoria y la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Militó en el Partido Comunista Mexicano. Colaboró en Claridades, Contemporáneos, Cuadernos del Viento, El Universal, Estaciones, y Metáfora. OBRA PUBLICADA: Cuento: Dos cuentos, Alcancía, 1932. Soledad, Ediciones México, 1944. Ejercicios, SEP, 1952. El sentido común, UV, Ficción, núm. 20, 1960. Ensayo: Tres temas de la literatura mexicana, SEP, 1947. Apuntes para una biografía de Sor Juana Inés de la Cruz, Stylo, 1952. Las ostras o la literatura, Imprenta Universitaria, 1955. Novela: Camino de perfección, e.a. 1944. Páramo, Stylo, 1944. Ojo de agua, Stylo, 1949. Camaradas, Metáforas, 1959. La iniciación, Costa Amic, 1966. ¡Viva México!, Costa Amic, 1974. La sangre vacía, Oasis, 1982. El paraíso podrido, UAEM, 1987.

martes, noviembre 11, 2008

La mulata de Córdoba

Fotografía de fuente desconocida


Hallábase presa ahora muchos años en cárceles del Santo Oficio, según cuenta el vulgo, una famosa hechicera (llamada la mulata de Córdoba) traída a buen recaudo desde la villa de este nombre a México. Seguramente aquel sitio no debió parecer un albergue de delicias a la nueva Medea, pues a poco de estar en él determinó trasponerse. Mas como de suyo era persona comedida y atenta (los que conocen de trato a los brujos aseguran que no todos tienen estas buenas partidas) quiso, antes de salir del hospedaje, dar aviso a los señores de casa. Para esto resolvió aprovechar la primera ocasión en que viniese alguno de ellos a su calabozo.

–Señor alcalde, ¿qué le falta a este navío? –dijo un día la bruja al honrado cancerbero de aquellas cárceles, señalándole un buquecillo que con carbón había dibujado en la pared.